No sabes nada. No sabes que a veces me quedo embobada mirando
a la gente pasar e imagino escenas surrealistas de su vida cotidiana. No sabes
que hay días en que me despierto a media noche y escribo mis sueños. No tienes
ni idea. Ni que algunas mañanas me exprimo tres naranjas del tirón para un vaso
y medio de zumo porque el primero me da más sed. No sabes que las cosquillas
las tengo en los pies, por detrás de las rodillas y en la punta de la nariz. No
conoces el número de lunares que tengo en la espalda. Nada. No sabes nada.
Tampoco tienes ni idea de lo cobarde que
me siento a veces; o de lo que me cuesta enfadarme. Ni de lo fácil que es
hacerme reír. No sabes lo que me cuesta cuando me presentan a alguien por primera
vez ni que me encanta el té con hielo. No sabes que odio las habas ni cómo me emociona ver un hombre llorar. Tampoco sabes que me encanta bailar
mientras limpio. Que me encanta bailar sin excusas. No sabes que mi dedo
preferido es el pulgar izquierdo. Ni que me muerdo el labio inferior cuando me
siento nerviosa. No. Tú de todo esto no sabes nada.
viernes, 17 de junio de 2016
viernes, 10 de junio de 2016
LA REVOLUCIÓN DE LAS PRINCESAS
Cuando las princesas decidieron unirse ya nada las paró.
Cenicienta se compró unas sandalias de cuero, cultivó un huerto orgánico y se pasa
los días tejiendo mandalas. Blancanieves se hizo amante de dos de los enanos en
un afán práctico de poliamor. Rapunzel, harta ya de tanta trenza, se las cortó
y con ellas se hizo un petate con el que recorre medio mundo. Bella se rapó al
cero, se puso dos piercings en la nariz y, cansada de tanto vals con can-can, aprendió
a bailar break dance. Ha quedado primera en el Campeonato de Harlem Street
durante tres ediciones seguidas. Ariel se hizo campeona de natación
sincronizada y, en los últimos juegos olímpicos, se fugó con un lanzador de
martillo de metro noventa. Finalmente, Pocahontas encabezó una marcha pro indígena
y fundó la primera ecoaldea autogestionada y ahora se dedica a dar conferencias
de motivación por los cinco continentes.
Visto esto, los príncipes no tuvieron
más remedio que buscar a las madrastras y llorar en sus regazos mientras éstas
les daban compota de manzana con cucharillas de plástico.
miércoles, 8 de junio de 2016
CÓMPLICES
─ ¿Cuál es mi mejor perfil?- preguntó él justo antes de que le tomara la
fotografía.
─Cuando estás presente- contestó ella sonriendo.
Y fue entonces cuando se encontraron.
QUÉ BONITO SERÍA
Qué bonito sería que una noche de junio te abrazara por la
espalda cuando cortas calabacines de la cena vegetariana mientras vaciamos
copas y más copas de un tinto riojano. Qué bonito sería que una madrugada de
febrero, de esas de frío nórdico de plumas, te perdieras en mi espalda y me
contaras las pecas con tus labios. Qué bonito sería que una tarde de octubre me
quitaras las gafas con cuidado porque me he quedado dormida en el sofá apoyada
mi cabeza en tu regazo. Qué bonito sería. Tan solo si tú supieras.
martes, 7 de junio de 2016
LA MÚSICA AMANSA LAS FIERAS.
El tigre de mi espalda se levanta rugiendo. Cada día lo hace
de forma sigilosa, pero me deja comer, bailar y dormir. Hoy, sin embargo, el tigre
de mi espalda se despereza con las garras afiladas, apuñala mis vertebras,
aguijonea mis músculos, bosteza con el maxilar abierto y rasga mis lumbares.
Hasta que las convierte en tablas de nogal centenario. Hoy el tigre de mi
espalda está rabioso.
Me iría tan bien que vinieras y ,armónicamente, le susurraras a mi tigre
de la espalda. A mí nunca se me dio bien cantar.
domingo, 5 de junio de 2016
YO TE PIENSO
Yo te pienso cuando, por ejemplo, me lavo los dientes. Y me
imagino que estás a mi lado, lavándote los tuyos. Y me imagino, por ejemplo,
que nos peleamos de la risa por ver quién ocupa más espacio de vanidad en el diminuto
espejo. Yo te pienso cuando, por ejemplo, tumbada en el sofá me quedo frita e imagino
que tú me miras desde la silla de la mesa del comedor y, sigiloso, apartas mis
piernas, te sientas y vuelves a apoyar mis pies encima de tus piernas. Y
entonces me acaricias mientras solo tú ves la tele. Yo te pienso cuando, por
ejemplo, conduzco hacia la playa e imagino que tú eres mi copiloto y a cada
curva pones tu mano sobre la mía que está cambiando de marcha. Y paramos en un
pinar cerca del mar y hacemos el amor a la sombra de un árbol gigante.
Yo te pienso así y de muchas más formas. Pero, claro, tú de todo esto no sabes nada.
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